GATA-HURDES PRODUCTO
El gusto por las tradiciones, el sabor de lo auténtico. Desde el siglo XVIII venimos elaborando el mejor aceite de España, desde entonces lo venimos haciendo siempre igual, cuidando hasta el último detalle, seleccionando a mano cada una de las olivas, exprimiendo el jugo que enaltece a todos los platos, ofreciendoles generación tras generación el Oro líquido.
Su sorprendente sabor afrutado cambiará el gusto de sus platos, carnes generosas, pescados sabrosos y aliños que le harán amar el placer de la buena gastronomía.
ORIGEN
Aunque la única referencia conocida sobre la presencia del olivo en la antigüedad en esta zona sea la de Apiano, historiador griego, que describe en el siglo II los olivares del Sistema Central al norte del río Tajo, es probable que ya en época romana existiera un cultivo extensivo en la zona amparada. Ante la inexistencia de fuentes literarias específicas, las presuntas pruebas sobre el cultivo nos son aportadas por la Arqueología.

Los trabajos de prospección llevados a cabo en la parte occidental de la comarca -términos municipales de Valverde del Fresno, Eljas, San Martín de Trevejo y Villamiel- han permitido constatar la presencia de algunas piezas líticas relacionadas con el proceso de prensado en yacimientos de época romana. Hablamos fundamentalmente del hallazgo de contrapesos en el sistema mediante viga y de regaifas que, junto a restos constructivos y otros materiales arqueológicos, nos sitúan en aquella etapa cultural.

Puede aportarse también el hallazgo en estratigrafía de huesos de aceituna cultivada en el cercano asentamiento de la antigua Civitas Igaeditanorum, citada en la inscripción del puente de Alcántara que se ubica en la localidad portuguesa de Idanha-a-Velha, unos 25 km al sudoeste de la Sierra de Gata.

Como es sabido, todos los olivos de una variedad proceden de un mismo árbol, que era, hipotéticamente, el resultado de un injerto de otra variedad en el acebuche autóctono. La presencia de una variedad única en la zona amparada por la Denominación es el indicador indiscutible de su unidad cultural en torno al olivar.

Los judíos, cuyas poblaciones están bien conservadas en la actualidad, estuvieron presentes en toda la zona. Su religión señala que el olivo formaba parte de la riqueza de la tierra de promisión, junto con la higuera y la vid. Una vieja ley judía prohibe la destrucción de todo olivo en producción. Puede sostenerse la hipótesis de que antes de su expulsión de la península, los judíos difundieran la variedad y su forma peculiar de cultivo por estas comarcas de sierra, unificando la cultura en torno al olivar.

En último caso, la presencia de ejemplares de olivos centenarios de Manzanilla Cacereña sitúa la definición de la variedad como tal antes del siglo XVI como muy tarde.

En los principios del presente siglo, la zona tenía una marcada vocación aceitera tanto en su cultivo como en la industria y la comercialización. Era llamada "El país del aceite de oro". En documentos de estos años aparecen reseñas de su importancia: "considerada la riqueza de la región, cuyos aceites gozan de secular fama, por su pureza y exquisitez, en toda la península. De esto se aprovechaban los "Lagarteros", habitantes de Eljas, que conservando ancestral apego a su antigua indumentaria, quizá también por el provecho que de ello obtienen para dar autenticidad a sus mercancías, se dedican a la andariega industria de la arriería, recorriendo con una o dos caballerías cargadas de odres con aceite serrano toda Castilla, León, Galicia y las provincias cántabras.

Una descripción de la sierra y sus aceites de 1.929 dice así: "En este país, con un suelo siliceoarcilloso y un clima de temperaturas medias, que conjuntamente favorecen la producción de frutas y legumbres caracterizadas por su exquisito sabor, cubriendo los valles y ascendiendo entre los repliegues de la sierra, el olivo de variedad manzanilla constituye el cultivo predominante, y de su aceituna se extrae un aceite dorado, sin el menor asomo de tono verdoso, de extraordinaria fluidez, escasa acidez y, sobre todo, de tal dulzura y riquísimo sabor a aceituna, diluido, matizado con su aroma a fruto, que, saliendo de las prensas, es ya deleite del paladar sin que sea posible encontrar en él el más mínimo sabor ácido, nada que no sea su sabor entre aceituna y manzana suave discretamente insinuado. Estos aceites que solo tienen paridad con los de Aragón, en España, y Niza en Francia, se elaboran hoy en formas que desde las más deficientes va a las perfeccionadas y que, premiados en París en 1.900, a pesar de su deficiente presentación, son hoy tipo perfecto de exportación, tanto en sus clases finas como en la corriente. ¡¡¡Es, sin disputa, el más suave y fino de los aceites!!!".

La característica principal del Aceite Gata-Hurdes es que está elaborado exclusivamente con aceitunas de la variedad de olivos "Manzanilla Cacereña".

Los aceites de oliva vírgenes realizados bajo la Denominación de Origen "Gata-Hurdes", son de color amarillo-verdoso y de gran estabilidad y pureza. El aceite etiquetado bajo la Denominación de Origen "Gata-Hurdes", serán, como hemos dicho anteriormente, de oliva virgen y tienen que corresponder a las características definidas por el Consejo Oleícola Internacional y por el Reglamento (CEE) nº 2568/91 de la Comisión, de 11 de julio, relativo a las características de los aceites de oliva y de los aceites de orujo de oliva y sobre sus métodos de análisis, y modificaciones posteriores.

SUAVE:
Acidez: Hasta 1º como máximo.
Índice de peróxidos: Menos de 19. K270: Menor de 0,20.
Humedad: No superior al 0,1 por 100.
Impurezas: No superior al 0,1 por 100.
Sabor frutado agradable dulce.

AROMÁTICO:
Acidez: Hasta 0,5º como máximo.
Índice de peróxidos: Menos de 18. K270: Menor de 0,18.
Humedad: No superior al 0,1 por 100.
Impurezas: No superior al 0,1 por 100.
Sabor frutado aromático dulce.

COMARCAS
Sierra de Gata: Fue desde principios de siglo, la comarca más conocida exteriormente por sus aceites, tal vez por los premios internacionales recibidos. Producía una media de 650.000 Kg. de aceite, además de extraer el del orujo y fabricar jabones. Una de las almazaras, situada en Villamiel, en la finca Nava del Rey, propiedad de D. Daniel Berjano, fue premiada con medalla de plata en la exposición de París de 1.900, constando de fábrica de aceite con prensa hidráulica y lavadora.

Las Hurdes: Aquí el olivar ha sido y sigue siendo el cultivo principal, con una antigüedad similar a la de Gata. La producción de aceite de oliva se ha mantenido a escala familiar hasta hace unas décadas, debido a las especiales características geográficas y socioeconómicas de esta comarca. El aceite obtenido en pequeñas almazaras rudimentarias se utilizaba como elemento de trueque para obtener otros alimentos básicos. La alimentación de la población de esta escondida comarca dependía en gran medida de la bonanza de la cosecha anual de aceitunas.

Otras: En las demás comarcas que forman parte de la Denominación, el cultivo de olivar era el principal hasta la introducción de la moderna fruticultura y la extensificación de los regadíos, que han relegado al olivar a un segundo plano en términos de importancia económica, sin que por esto haya decaído su cultivo u olvidado la cultura en torno al aceite de oliva.